©François Gouin
François Gouin se está preparando para participar en el Global Solo Challenge, una oportunidad única para hacer realidad un sueño que ha tenido durante toda su vida y, a la vez, promover tanto los valores inherentes a su profesión de cirujano en Unicancer, como los de un navegante solitario. Kawan III, el Pogo 40S seleccionado para esta aventura, también representa los ideales y esperanzas que este capitán francés comparte con un amplio equipo de colegas, amigos y familia.
“Cuando las circunstancias fueron propicias y pude contemplar mi participación en el Global Solo Challenge, también me decidí por el tipo de barco que quería para dar la vuelta al mundo. Opté por un Clase 40 de primera generación. Los Clase 40 son barcos concebidos para largas travesías oceánicas. Su tamaño es manejable tanto desde el punto de vista de la navegación como del presupuesto. Los Clase 40 de la primera generación destacan por su construcción enfocada en la robustez y fiabilidad, más que en la velocidad, a diferencia de los modelos más recientes, que están optimizados al máximo técnicament . Además, Kawan III tiene una proa fina para cortar las olas, mientras que los Clase 40 actuales poseen una proa ancha y plana.”
François Gouin encontró el barco de sus sueños en Italia, en Pisa: un Pogo 40S, diseñado por Finot-Conq y construido por el astillero Structure en Concarneau en 2008. François comprendió rápidamente que se trataa de un barco estructuralmente “sólido” e interesante, ya que había navegado poco en el pasado y nunca había participado en regatas oceánicas.
Kawan III nos embarca en un viaje al corazón de la historia de la arquitectura naval de Bretaña, una región cuna de muchos diseñadores innovadores que han dedicado su carrera profesional al mundo de la competición de vela oceánica. Dos diseñadores navales sobresalen: Finot y Conq.

Desde su nacimiento en 1941, Jean-Marie Finot siempre soñó con convertirse en diseñador de yates. Su pasión por la vela surgió en los cursos que tomó en Glénans. En 1967, creó su primer diseño de barco, el ‘Écume de Mer’. Esta embarcación logró un gran reconocimiento y obtuvo el título de “Barco del Año” en 1975. En 1973, Finot inició su propio negocio como arquitecto naval, creando diseños para diversas embarcaciones y competiciones. En 1988, se unió a Pascal Conq, dedicándose juntos al diseño de prototipos como los Mini 6.50s y el Figaro Bénéteau para regatas oceánicas. El estudio de diseño Finot-Conq ha diseñado también dieciocho IMOCAs de carbono. Finot destaca por el diseño de embarcaciones “anchas”, caracterizadas por su potencia, estabilidad y facilidad de manejo.
Pascal Conq, nacido en 1962, pasó su infancia en Roscoff, rodeado por el mundo marino, desde la investigación oceanográfica y la pesca hasta la navegación y construcción de barcos. Siendo un entusiasta de las regatas, diseñó y construyó la primera quilla basculante para un barco de regata a la edad de veinte años, en 1982. Tras graduarse en arquitectura, en 1988, se asoció con Jean-Marie Finot, colaborando juntos durante más de 25 años. En sus diversos proyectos de embarcaciones de regata, incluyendo los Mini 6.50s y los Imocas de 60 pies, Pascal Conq diseñó las quillas, timones y velas de todos los barcos del grupo. En el año 2000, se trasladó a Vannes y dirigió el equipo de diseño de Finot-Conq desde finales de 2008 hasta mediados de 2020.
Ambos compartían la filosofía de crear barcos robustos, rápidos y fáciles de construir. Su labor y la calidad de sus embarcaciones han sido apreciadas tanto por sus colegas como por numerosos navegantes que los han elegido y continúan haciéndolo.
La embarcación de Gouin, siguiendo las reglas de los Clase 40, está equipada con un mástil de carbono y una botavara de aluminio. “Para la vuelta al mundo, hemos acondicionado el arco con un nuevo conjunto de velas fabricadas por X Voiles en La Baule. La vela mayor y las velas de proa serán de DCX, un laminado de poliéster de alta resistencia, particularmente adecuado por su durabilidad. Todas las drizas son nuevas, confeccionadas en Dyneema.”

Durante el periodo en que el barco estuvo en el astillero, que duró casi un año, se llevaron a cabo renovaciones y modificaciones significativas. Esto permitió a François continuar con su labor como cirujano, al tiempo que participaba en la revisión del barco. Tanto los estayes como los carros fueron reemplazados. “Con mi equipo técnico y el astillero, decidimos cambiar los timones para disminuir el riesgo de que se rompan. Los nuevos timones tendrán un diseño más eficaz y tendré los antiguos a bordo como repuestos en caso de colisión con un OVI (objeto flotante no identificado). Al regresar de mi travesía de clasificación a finales de junio, practicaré en mar abierto el proceso de quitar y reemplazar los timones”.
La renovación incluyó equipar Kawan III con una capota protectora más amplia y resistente que requirió adaptar la maniobra en la bañera, modificando la trayectoria de las drizas. Gouin también decidió instalar un botalón fijo de carbono, eliminando el modelo preexistente que giraba sobre un eje y no parecía tan fiable.
En cuanto a la gestión de energía, François intentará ser autosuficiente, es decir generar su propia energía y así reducir al mínimo el consumo de combustibles fósiles. En el escenario ideal, no consumirá en absoluto. A bordo, cuenta con cinco paneles solares y dos hidrogeneradores de 500W. Adicionalmente, llevará consigo una turbina de viento que podrá instalar de ser necesario. Para cocinar, usará dos sistemas Jetboil, similares a los del camping gas, así como un cilindro de gas convencional.

“La organización de la GSC presta mucha atención a la seguridad. Así que, durante el refit, nos comprometimos a modernizar el barco según los requerimientos: construimos todos los mamparos estancos necesarios e implementamos las bombas de sentina. El sistema eléctrico completo, incluyendo la electrónica y el cableado, fue revisado en su totalidad. Además, se instalaron baterías nuevas, dos pilotos automáticos nuevos y un ordenador”.
François está entusiasmado con su elección de embarcación, la cual tiene para él un valor sentimental especial; no es simplemente un objeto. “Mi Kawan III es en realidad un compañero de viaje y si tengo la fortuna de cruzar la línea de llegada, lo primero que haré será besarlo. En una aventura como esta, el barco es más que un simple medio para lograr un objetivo. Parte de la preparación implica establecer un verdadero vínculo con tu barco, el cual se convierte en una extensión de ti mismo. Formamos un excelente equipo”.
Sobre el equipo de personas y su familia que le apoyan en el proyecto Okeania 22-25, François no duda… “¡Es el mejor equipo del mundo! ¡Solo personas extraordinarias!”
Estos son algunos de los miembros del equipo, presentados por François: “Jean-Michel ‘Jimmy’ Viant es el coordinador del equipo técnico. Alec Swed, un amigo que reside en el Mediterráneo, es un marinero retirado que me apoyó en las etapas iniciales del proyecto. Laurent Marion es un amigo y también un profesional. Se encargó de revisar todo el sistema electrónico y el motor, y siempre me ofrece consejos valiosos debido a su experiencia en gestión de riesgos, desgaste de materiales y seguridad. Imparte con frecuencia talleres para World Sailing, lo que demuestra su compromiso con la seguridad. Compartimos ideas con regularidad y me brinda una gran ayuda”.
En Saint-Nazaire, Guillaume Lebaron cuida el barco en mi ausencia y me ayuda con las labores del fin de semana. Hemos navegado y competido juntos durante quince años. Dentro del equipo “familiar” en Pornic, tengo muchos amigos, incluyendo a Muriel Grall, quien desempeñará un rol importante: será la responsable de la comunicación durante la circunnavegación y trabaja frecuentemente en el barco. También quiero agradecer a todos aquellos a quienes no he mencionado pero que están ayudándome y apoyándome”.
“Todo mi núcleo familiar me apoya en este proyecto: mis hijas gemelas, Jade y Lou,, que están en Polinesia trabajando en la protección de las tortugas Caretta, a las que hace referencia el nombre del barco, Kawan. Mi esposa, Nanou, quien siempre me apoya, está en Pornic”.
El equipo preparó una sorpresa para François. Mientras él completaba la travesía de clasificación de 2000 millas, escribieron mensajes de aliento y apoyo, previos a la gran salida en octubre.
Jean-Michel “Jimmy” Viant, director del equipo técnico.
“François es un amigo de mi hermano Pascal. Nos conocimos hace cerca de treinta años. Hemos navegado mucho juntos, incluso construimos un barco y participamos en numerosas regatas en los años 90. Cuando decidió embarcarse en el GSC, inmediatamente le ofrecí mi ayuda y mi experiencia. Soy un arquitecto naval y perito marítimo profesional. Tengo bastante experiencia en regatas alrededor del mundo: he participado en tres Whitbreads, varias Transat Jacques Vabre, al menos cinco Fastnets, y otras regatas oceánicas. Encontramos el barco Kawan-UNICANCER en Italia y lo inspeccioné in situ antes de la compra. Luego, François lo trajo a Bretaña por mar, y emprendimos un importante proyecto de refit para adaptarlo a los estándares del GSC. Después de que François complete su clasificación, realizaremos los trabajos finales antes de la salida a finales de octubre en A Coruña. Dichos trabajos incluirán: hacer los fondos, reemplazar el timón y otras pequeñas modificaciones.”
Muriel Grall, amiga y responsable de la comunicación
“François es un marinero apasionado. Ha decidido cumplir su sueño de navegar alrededor del mundo. Nos ha embarcado en esta aventura, ayudándole a prepararse. Conocí a François hace unos diez años en el Hospital CHU de Nantes, donde me operó, y luego nos encontramos de nuevo por casualidad en los muelles del puerto de Pornic, donde cada uno de nosotros tiene su barco. Mi pasión por la navegación y el deseo de apoyar esta aventura deportiva que promueve una causa y valores que comparto, me llevaron a unirme al proyecto Okeania/GSC. Durante su circunnavegación, estaré a cargo de la comunicación, difundiendo los mensajes de François. El barco está casi listo, al igual que el capitán, ansioso por enfrentarse al desafío. Estamos emocionados de llegar a A Coruña y despedirlo cuando zarpe en este gran empeño. ¡Aunque cinco meses sin escuchar el sonido de su piano, con el que nos deleita durante las fiestas entre amigos, parecerán muy largos!”

Nanou Gouin, esposa de François.
“François soñaba con recorrer la superficie de los mares mientras yo me sumergía en sus profundidades, equipada con aletas y máscara. Me ha llevado a lugares remotos en su velero para admirar la belleza de peces y corales. Yo he aprendido a llevar el timón mientras él se ha puesto aletas y máscara… De este amor nacieron dos pequeñas sirenas que disfrutan de nadar como su madre y navegar como su padre. A pesar de ser un proyecto que roza la locura, es su sueño, y haremos todo lo posible para que se materialice, participando en el Global Solo Challenge.”
Lou Gouin, hija de François.
“Cuando papá anunció su deseo de emprender este maravilloso proyecto, no dudé en comprometerme a apoyarlo y a participar en la preparación. La pasión por los océanos ha sido un legado constante de papá desde nuestra infancia. Sé que es un sueño que ha acariciado desde niño, y su participación en el Global Solo Challenge no es casual: es su oportunidad de hacer realidad su sueño. Aunque estemos al otro lado del mundo, en la Polinesia francesa, nuestro apoyo lo acompaña a diario. Admiro profundamente la capacidad que tiene papá de compaginar su vida profesional con la preparación para el GSC. Nos transmitió valores esenciales: la constancia, el nunca rendirse y la convicción de que siempre debemos creer en nuestros sueños.”
Jade Gouin, hija de François.
“Esta es una aventura que papá simplemente tenía que emprender: ha participado en muchas regatas y llevado a cabo numerosas travesías en solitario, y el Vendée Globe siempre ha ejercido un enorme fascinación sobre él. Vivir esta aventura ha sido su sueño desde siempre; solo necesitaba tomar la decisión y lanzarse. Apoyamos a papá con orgullo y confianza plena en su proyecto. Gracias a su pasión por la navegación, desde temprana edad tuvimos la oportunidad de embarcarnos en cruceros, cultivar nuestra propia pasión por el océano, y adquirir conciencia sobre la importancia de su conservación. Aprendimos a navegar en un Optimist en un club náutico para poder echar una mano en el barco durante las vacaciones.”
La Asociación Te Mana, que se ha sumado al proyecto, ha preparado un programa educativo en colaboración con los colegios de la Polinesia, centrado en la observación de la fauna y flora que se encuentre durante la travesía. La Asociación Te Mana O Te Moana, dedicada a la defensa del medio ambiente y particularmente a la protección de las tortugas marinas y con sede en Tahití, se complace en apoyar a François Gouin en este maravilloso proyecto que es el Global Solo Challenge. Esta colaboración permitirá a François compartir todas las valiosas observaciones sobre la fauna marina que encuentre en esta aventura.