Un inmenso Philippe Delamare gana el Global Solo Challenge 2023-2024

Philippe Delamare – Mowgli @globalsolochallenge

 

El sábado 24 de febrero, 3 minutos pasadas las 15:00 hora local, Philippe Delamare cruzó con Mowgli la línea de llegada ubicada cerca del rompeolas de la ciudad gallega de A Coruña, ganando la primera edición del Global Solo Challenge, 147 días y 1 hora después de que zarpara, para su circunnavegación, el 30 de septiembre de 2023.

Su llegada fue triunfal, épica y emotiva. Grandes olas golpeaban la costa cerca de la Torre de Hércules, el icónico faro que marca el extremo occidental de la bahía de A Coruña, el más antiguo que sigue en funcionamiento, construido hace casi dos mil años. Incluso a bordo de una semi-rígida, tuvimos que dirigirnos hacia Philippe navegando muy despacio y zigzaguear para evitar las rompientes de las olas.

Al avistar una vela blanca detrás de las crestas, nos preguntábamso ¿será él? Al principio era difícil mantener el contacto visual, ya que la vela se acercaba y a la vez desaparecía detrás de un muro de agua. Cuando vimos por fin un destello del distintivo casco naranja de Mowgli, todos contuvimos la respiración: ¡era él!

Philippe Delamare – Mowgli @globalsolochallenge

 

Philippe navegaba solo con una vela de proa parcialmente enrollada, ya que dos días antes había roto su botavara, y no podía usar la vela mayor, y la driza de la vela de estay se había arrancado de la cubierta entre Uruguay y Río de Janeiro, dejándolo con una elección limitada de velas. El barco se encontraba violentamente sacudido por el fuerte oleaje mientras Philippe seguía el único rumbo seguro hasta A Coruña en tales condiciones meteorológicas. Hay un espacio de media milla entre la costa y algunos bajíos rocosos al norte donde, en esos momentos, las olas rompían violentemente.

Mowgli avanzaba a pesar de sus numerosas cicatrices, claros signos de las dificultades a las que se tuvo que enfrentar durante la circunnavegación. Un barco de rescate de la Guardia Civil salió a recibirle, parecía querer proteger tanto al barco como al patrón en sus últimas millas. Se posicionaron delante de los bajíos rocosos donde Philippe tuvo que trasluchar por última vez para dirigirse hacia el sur, hacia la línea de llegada. El barco de rescate le indicó el camino hacia la línea de llegada, entre el rompeolas y una boya roja lateral, que también resulta ser el canal seguro para aproximarse a A Coruña en caso de tormenta.

Philippe Delamare – Mowgli @globalsolochallenge

 

En el momento en que Mowgli cruzó la línea de llegada, la Guardia Civil comenzó a sonar su bocina y Philippe levantó los brazos sosteniendo dos bengalas rojas. Intentamos mantener el directo en Instagram y Facebook, a pesar de las olas y las condiciones difíciles, con miles de personas conectadas desde todo el mundo para ver como Philippe cumplía el sueño de toda una vida y se convertía en el ganador absoluto del Global Solo Challenge.

Philippe Delamare – Mowgli @globalsolochallenge

 

Cole Brauer compartió nuestra transmisión en directo con sus más de 400 mil seguidores y envió sus felicitaciones a Philippe. Los mensajes de felicitaciones llegaron de todo el mundo, así como de todos los demás competidores con acceso a internet. François Gouin comentó “Fuiste inmenso, bravo”. Riccardo Tosetto escribió “Él es el número uno, no solo porque ha sido el primero en llegar, simplemente increíble”. Andrea Mura agregó, “hoy es el día para felicitar al ganador del Global Solo Challenge, Philippe Delamare, quien cruzó la línea de llegada después de una última tormenta que rompió su botavara… Gran marinero, excepcional desempeño, ha demostrado poseer habilidades extraordinarias durante este largo viaje circunnavegando el globo”.

En el muelle en Marina Coruña, un pequeño grupo de familiares y amigos, que habían desafiado el horrible clima, esperaban su llegada al muelle. Entre los fuertes aguaceros de la mañana y de la tarde, la lluvia paró, permitiendo a todos los presentes ser testigos de la llegada de Philippe, quién, al llegar, descorchó una botella de cava local, dedicando la mayor parte a Mowgli, vertiendo generosamente el cava en la cubierta y agradeciéndole por el viaje, acariciando su mástil y dejando que Mowgli disfrutara del burbujeante e inebriante sabor del éxito y la victoria.

Philippe Delamare – Mowgli @globalsolochallenge

 

Philippe levantó su trofeo con una sutil sonrisa que decía mil palabras. Probablemente era consciente de que tardaría bastante tiempo en asimilar los hechos, ya que cinco meses en el mar no terminan de repente. A continuación, Philippe fue a abrazar y a reencontrarse con todas aquellas personas que habían estado esperandole y que habían soñado y sufrido con él a lo largo de su circunnavegación.

El mítico navegante, Jean-Luc Van Den Heede, sorprendió con su visita y, entre bromas, comentó lo inusual que le resultaba ser él quien recibía a Philippe tras una circunnavegación, considerando que en numerosas ocasiones él había sido el protagonista de tales bienvenidas.

Jean-Luc quería participar en el Global Solo Challenge con “Let’s Go”, el barco en el que había completado su primera circunnavegación, obteniendo el segundo lugar en el BOC Challenge de 1986. Le habría gustado cerrar el círculo de su estelar carrera como navegante realizando su última circunnavegación en el barco que lo llevó por primera vez alrededor del mundo. Desafortunadamente, algunos detalles técnicos que habrían requerido trabajos y recursos hicieron que Jean-Luc desistiera. Bromeando Philippe mencionó que hubiera sido mucho más difícil ganar, si no imposible, en caso de que el veterano francés, poseedor de múltiples récords, hubiese estado en la línea de salida.

Philippe Delamare – Jean-Luc Van Den Heede @globalsolochallenge

 

A medida que el cansado, pero relajado, Philippe contaba su aventura, salían a la luz cada vez más detalles. Nos contó que estuvo a punto de detenerse en Hobart. Hubo una semana en la que muchas cosas seguidas le salían mal y se sentía abrumado, inseguro de si quería afrontar la larga travesía del Pacífico con toda una serie de problemas técnicos que se iban acumulando.

Al llegar a Cabo Leeuwin, después de una navegación relativamente libre de contratiempos, empezó a tener problemas para arrancar el motor. Solía arrancarlo cada 5 días, durante 45 minutos, para asegurarse de que todo estuviera en orden, pero cuando estaba pasando por su segundo gran cabo, el circuito de arranque parecía estar dañado y, a pesar de muchos intentos, Philippe no logró que el motor funcionara. Intentó puentear el positivo y el negativo del motor de arranque con un destornillador grande, con chispas volando por todas partes. Lo intentó tantas veces que eventualmente causó un apagón temporal en los instrumentos, con el piloto automático desconectándose y dejándolo con el barco orzando hacia el viento. Finalmente tuvo que aceptar que no podía solucionar el problema y dejó de intentarlo.

Poco después, se rompió el brazo de su piloto automático principal. Tenía uno de repuesto y lo instaló, pero esto lo dejó sin respaldo justo cuando estaba a punto de dejar el Océano Índico para el Pacífico. A continuación, Philippe rompió ambos lazy jacks y, dado el agitado estado del mar, solucionar el problema se tornó extremadamente difícil, siendo impensable una subida al mástil con esas olas. En un accident