Cuando era un niño que crecía en Sudáfrica, una de mis historias favoritas era «La soledad del corredor de fondo». Se publicó por primera vez en 1959 y contaba la historia de un niño proveniente de una familia pobre que encuentra en las carreras de fondo una salida, una forma de liberar su mente en tiempos difíciles, siendo para él tiempos difíciles cuando estaba en la cárcel, consiguiendo, gracias a su habilidad como corredor, privilegios de las autoridades. La historia salió como una película y su lema era: «Puedes tocar según las normas o puedes tocar de oído, lo que cuenta es que sea bueno para ti.» Si eso no tiene sentido para los navegantes, especialmente para los solitarios, no tengo ni idea de qué podría tenerlo.
Ya no soy un niño, de hecho tengo ya algunas canas, pero a medida que he navegado mi camino por la vida, especialmente después de convertirme en marino profesional, he pensado en las lecciones aprendidas de esa simple historia. En estos momentos, estoy pensando en todos aquellos navegantes inscritos en la Global Solo Challenge y sobre cómo navegarán su camino, no sólo alrededor del mundo, sino a través de los desafíos mentales que inevitablemente les llegarán a lo largo del camino a medida que le dan la vuelta al planeta.
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Mi compañero Skip Novak, que ha realizado múltiples circunnavegaciones, puede que lo resumiera perfectamente cuando escribió su libro «One Watch at a Time». Este libro trata sobre la edición de 1985-86 de la Whitbread Round the World Race, en la cual navegué con Skip a bordo del Drum, el barco del que Simon Le Bon y los mánagers del grupo de rock Duran Duran eran armadores y patrocinadores; habrás oído hablar de ellos, ¿verdad? Bueno, que me estoy desviando, el quid del título del libro de Skip es lo que todos los navegantes inscritos en la Global Solo Challenge deben tener en cuenta. También es probable que tengan que considerar esta vieja broma: «¿Cómo puedes comerte un elefante? Bocado a bocado.»
Echemos un vistazo a la empresa que queda por delante. Sin tripulación, en solitario, solo… llámelo como quieras, una circunnavegación sin escalas por los tres cabos del sur es un desafío brutal. Para empezar, es un camino largo, con unas 26.000 millas dependiendo de la ruta que se tome. Es probable que algunos de los 52 competidores que se han inscrito hasta ahora en la regata hayan seguido el mismo camino que mi esposa y yo hemos hecho muchas veces cuando nos hemos inscrito en varias maratones. Tomamos algunos martinis, comenzamos a recordar todas las carreras que habíamos hecho y luego rellenamos la información de la tarjeta de crédito para participar en otra más; por la mañana, con una ligera resaca, nos dimos cuenta de lo que habíamos hecho, pero con el dinero ya gastado fuimos y la corrimos. Ser un corredor de fondo es solitario, pero también es solitario ser un navegante de larga distancia y espero que no se arrepientan del pago los competidores que ya se han inscrito en esta gran aventura.

Entonces, ¿cómo se puede lidiar con una tarea tan grande como ésta que queda por delante? Hay que hacer las guardias de una en una o, como en el caso de comerse un elefante, bocado a bocado. Empiezas desde A Coruña, en la costa noroeste de España, una ciudad perfecta para despedirse. No mires la magnitud del trabajo que tienes por delante, tan sólo pienses cómo vas a enfrentarte a las cosas. Primero tienes que llegar hasta el Ecuador, que bueno, eso no es demasiado monumental. Luego tienes que ir al sur, adentrándote en el Océano Austral, cosa que es asumible. Cuando llegues allí habrá una gran lanzadera esperándote, así que agárrate el sombrero porque el viaje a través del Océano Austral hasta el Cabo de Hornos es bastante peliagudo, a pesar de que, una vez se cruce ese legendario cabo, no es un viaje sencillo el que queda hasta la llegada a España. Pero volvamos al principio otra vez.
No pasará mucho tiempo tras la salida en España hasta que entres en los vientos alisios, pudiendo comenzar el viaje con facilidad. Pero no mires demasiado lejos, concéntrate en llegar al Ecuador. Bueno, retíralo, el Ecuador podría estar demasiado lejos, concéntrate en pasar las Islas de Cabo Verde. Bueno, retira eso también, igual las islas de Cabo Verde puede que estén un poco lejanas. ¿Qué tal las Canarias? Ese no es un gran viaje, ¿cierto? Bueno, puede que un poco sí, así que céntrate en pasar las Azores. Eso es fácil, ¿no? Quizás las Azores supongan todavía una buena caminata, así que tan sólo trates de pasar la primera semana. Bueno, retíralo y trata de concentrarte en superar las primeras 24 horas. Si eso te parece demasiado, concéntrate en llegar a la cena o, como tan bien dijo Skip, afronta las guardias de una en una. Sé que los navegantes solitarios no llevan un sistema típico de guardias, pero mi opinión sigue siendo la misma: no te centres en la enormidad de la tarea que tienes por delante, divídelo en trozos del tamaño de un bocado y, antes de que te des cuenta, te habrás comido todo el elefante y habrás circunnavegado el mundo.

Sobre el autor

Brian Hancock es un experto en navegación oceánica y escribe artículos en las revistas ‘Sailing’, ‘Blue Water Sailor’ y ‘Yachting World’. Especializado en velas y en la fabricación de las mismas, es el autor de “Maximum Sail Power” y el fundador de Great Circle Sails. Contacts: brian[at]greatcirclesails.com Tel: +1 617-271-0712